domingo, 22 de noviembre de 2015

Recuerdo

Cierta vez, estuve sentado en una pequeña plaza, llena de arboles y juguetonas golondrinas que volaban en perfecta armonía, cual una competencia de sincronización única y sublime. Admirando el horizonte, observando el pasar de los cúmulos que como otra obra de creación eran si duda alguna hechos a la medida; cuando un hombre de edad avanzada, se me acerco y se sentó junto a mi, perplejo por mi concentración y mi falta de interés en el mundo que me rodeaba.

He aquí, donde una voz gruesa pero amable rompió con mi viaje a otro mundo, diciendo o mas bien preguntándome, "que buscas en el cielo?...desvié la mirada en su dirección y cual mas avanzado escaner detalle cada aspecto de su apariencia y en ese momento no pude ver mas que a un hombre, con escaso cabello color plata, encorvado por su edad y experiencias vividas, con los dientes amarillos consumidos por la nicotina y ojos tristes llenos de posos oscuros que caían en las mejillas. Sentí algo de compasión, pero ignore sus palabras y continué observando el como la luz atravesaba el suave algodón celestial.

Finalmente, comenzó a hablar y dijo: aunque ignores al tiempo, este nunca dejara de existir, no pierdas las horas buscando la belleza de aquello que ya sabes que es majestuoso por si mismo, mira a tu alrededor y contempla a la gente, a los niños, a tus amigos y a tu familia; que a pesar de ser historias tan diferentes, siempre tendrán algo que contar y del cual puedes aprender. La vida, están corta o larga, depende de como la vivas, que esta sea para ti el motivo de aprender y valorar, no alejes y desprecies lo que te ama, pues no volverás nuevamente a sentir la paz y la armonía que las nubes y el infinito te brindan aunque solo veas el firmamento.

Luego, sin mas que decir se levantó y se marcho despacio hasta desaparecer a la vista de mis ojos que sin duda quedaron humedecidos y adoloridos. Percatándome al tacto de un bulto junto a mi, que al ver con mayor claridad se trataba de una billetera, sorprendido dije imposible, era mía perdida hace algunos años atrás en circunstancias desconocidas hasta ahora, al abrirla puede ver que no tenia nada de importancia, solo algunas fotos entre ellas una mía de cuando era niño, una de tiempos donde alcance supongo que madurez y la última que enmudeció mis labios arrancándome un sonrisa malévola de sorpresa, era aquel hombre que se acababa de marchar y en su parte posterior un mensaje desgatado que decía: " No dejes que la soledad, sea tu única compañía y tu presencia en el mundo un recuerdo".

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