Los comienzos siempre son difíciles, he ahí lo magnifico de
vivir, respirar, sentir y amar. Soñar es un comienzo es latir por primera vez,
vivir se basa en cada día en un despertar lento y apasionado porque siempre se
asoma la luz a tu ventana, porque aunque todo esté mal siempre las nubes se
disipan con el viento y tu cielo se aclara con una sonrisa.
No hay ciclos interminables solo existen ciclos sin terminar.
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