He crecido
entre sabanas de seda, entre palabras sublimes y llenas de sueños irreales,
contado de historias apasionadas entre lo fugaz y lo armonioso, donde mi ser ha
aprendido a impregnarse de forma natural como sistema de autodefensa a
cualquier pregunta simple o complicada, siempre rápido, siempre acertada. Pero
llenas de ilusiones cual respuesta dada a un enfermo, caminando por el mundo
estuve arrastrando mi alma, hundiéndola mas y mas en cada paso; claro que no
todo ha sido una farsa, hay verdad en mis palabras cálidas y con sentido, pues
la vida no solo se trata de respirar.
Y ahora en
este momento que he despertado de ese
sueño irreal de la presencia etérea, he visto tus ojos mirar y escudriñar mi
espíritu robando mi aliento y hasta mi vergüenza te ha sentido, como Eva al
verse desnuda frente a Adán; aún al pasar de los años me escondí tras la
felicidad de otros que se endulzaban con palabras que no eran más que delicadas
bofetadas a la inteligencia.
En presencia
de la verdad, me he encontrado diciendo que ha llegado el instante de dejar el
pasado atrás, de borrar este libro y renacer afrontando mis temores más
profundos, comprendiendo el dolor y aceptándolo no huyendo al vacio ni a la
tristeza, he tirado mi mejor mascara aunque algo gastada al fondo del mar, para
mostrar mi verdadero rostro, sin importar lo que vean yo me habré librado de un
peso, que arrastrado ha sido tan pesado como ancla entre la arena y el agua. He
de comenzar y tendré que dejarte morir, aunque me cueste por apego a ti y a mi
adicción a estar contigo, pero hoy debo decir que ti me despido y te dejo libre
para que encuentres tu camino, porque ahora la mentira debe esfumarse.