sábado, 18 de julio de 2009

Al Filo

Estoy en un precipicio en el cual no quiero caer, no sé como evitarlo se me cierran las puertas y me siento tan confundido; no podré evadir el golpe de la caída que me encaminara a mi propia destrucción, que puedo hacer se extinguen las esperanzas y los deseos de luchar son escasos, estoy perdiendo el rumbo de mi destino y las ganas de seguir buscando entre las piedras el amor.

Siento el sabor de la muerte en mis labios como sabanas de seda que me rodean y aun así no siento miedo, el deslizar de los cuchillos en mi garganta, el frío que entra despacio en mi piel, pero no me consume el terror, sé que tengo una oportunidad de eludir la presurosa noche de mi sepulcro, de escapar del abismo sin fondo en el que puedo despeñar, aliviar esta pena en el alma que oprime mi corazón y ahoga mis palabras. Ahora en un momento de frialdad avistare la salida y la buscare a toda prisa, porque no puedo dejarme vencer por los infortunios que por mi vida acontecen.

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